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dimanche 22 avril 2018

Sermon sur l'enfer du Curé de Cucugnan (Marcel Pagnol)

https://youtu.be/QcxxvCOltZY

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No sólo de pan vive el hombre

No sólo de pan vive el hombre

No sólo de pan vive el hombre

Con demasiada frecuencia, los católicos no practicantes aducen que «la Misa no les llena». ¿Qué quieren decir con tal afirmación? ¿Qué podemos aprender de la metáfora del hambre y de la desnutrición?

Será raro que quienes permanecen en el ámbito del catolicismo tradicional  le oigan decir a alguien que dejó de ir a la Iglesia porque no le llenaba.  La causa de este contraste salta a la vista. El catolicismo convencional proporciona un régimen de adelgazamiento, mientras que el catolicismo tradicional sirve un banquete.

El problema fundamental parte del concepto protestante que entiende la Misa como una comida. Desde luego es un banquete nupcial, pero lo que se hace presente entre nosotros son las nupcias sangrientas de la Cruz, si bien de un modo incruento. Ante todo, no nos congregamos para comer, sino para ofrecer un solemne sacrificio a Dios, una ofrenda de adoración, acción de gracias, propiciación e impetración a la Santísima Trinidad por medio de Jesucristo, Sumo Sacerdote y Cabeza de su Cuerpo Místico. Es el acto de culto al que ingresa el cristiano por el bautismo y para que se le encomienda en la Tierra, a fin de que goce eternamente de sus frutos en el Cielo. Al participar en dicho acto, el cristiano se capacita para unirse íntimamente con el Salvador en el sacramento de su Pasión, que contiene, como dice Santo Tomás de Aquino, a Christus passus, el Cristo que padeció por nuestros pecados.

Una comida no es en sí un acto de culto ni de ningún otro aspecto de la virtud de la religión, aunque puede formar parte de una serie de actos que en su conjunto se hagan acreedores a llamarse culto divino. En resumidas cuentas, lo que necesita y desea la naturaleza humana, y lo que Dios exige y merece, es la inmolación de nuestro corazón en el altar de la Cruz en unión con el Dios hecho hombre. Tal es la unión de fe y de caridad que precede y de hecho permite la unión física en el banquete eucarístico [1].

Por consiguiente, la reducción teórica y fenomenológica de la Misa a una comida –reducción típica de la mentalidad y prácticas de los liturgistas progres– trastorna el orden ontológico y psicológico en que los católicos deben participar en la liturgia. Deberían hacerlo entrando con santo temor por las puertas de la abnegación y la humildad ante el misterio de Dios que irrumpe en medio de nosotros sobre el altar de piedra en que se realiza el sacrificio trasciende en todo momento cada uno de nuestros pensamientos y palabras. Los fieles tienen que sumergirse en un rito hierático y un silencio que hagan verdaderamente imposible que se limiten a rozar la superficie o a dejarse llevar por una vía cómoda. Tienen que encontrarse ante un testimonio inequívoco de su insignificancia personal y su carácter marginal. Deberían ver, sentir, oír y oler que Dios es más real que todo lo creado, porque todo lo creado tiene el deber de postrarse ante Él, señalar hacia Él, congregarse en torno a Él. De modo que, si Él no existiera, todo el contenido de lo que hacemos y la manera en que lo hacemos carecería del menor sentido, sería pura locura.

Nada de eso, fijémonos bien, tiene que ver con comer ni beber… eso ya llegará en su momento. Comer pan y beber vino son actividades de todos los días asumidas por Cristo a las que se ha dado una función maravillosa en la economía de la salvación. Eso sí, sólo para quienes no las ven como algo común y corriente, para quienes se han empapado y saturado a tal extremo de la inefable Presencia divina, o se sienten tan estimulados por su ausencia y su vacío, que sienten hambre y sed de Dios, del Dios vivo. «¿Cuándo lo veré cara a cara?», es el clamor de quien, ante un ministro de Dios que deliberadamente nunca lo mira a la cara, aprende la dura lección de que lo importante no es uno mismo, que se nutra espiritualmente, que le acaricien los oídos con un mensaje de consuelo o le suelten una arenga para concienciarlo de los problemas de la sociedad.

Solamente me será de provecho, de mucho provecho y me satisfará, cuando deje de pensar en mí mismo y busque a Dios, que es el misterioso alimento del alma. Así como el alma informa el cuerpo, también el alma con un sano apetito de gracia, que puede desear de muchas maneras con nombres muy diversos, es la que hace al cuerpo  susceptible de nutrirse sacramentalmente. Por eso dice Jesús en un versículo que los protestantes suelen entender mal: «El espíritu es el que vivifica; la carne para nada aprovecha» (Jn. 6,63). Si en nuestra alma no nos encontramos ante la Presencia del Señor, con fe viva y auténtica devoción, el gesto físico de acercarnos a recibir la Hostia o beber de un cáliz no nos reportará beneficio alguno. Todo lo contrario, como advierte San Pablo, «el que come y bebe no haciendo distinción del Cuerpo del Señor come y bebe su propia condenación. Por esto hay entre vosotros muchos débiles y enfermos, y muchos que mueren» (1Cor. 11,29-30). [2]

Ciertas conclusiones se hacen inevitables. No sólo de pan vive el hombre. Ni siquiera del Pan de Vida. Si hiciéramos una religión de incesantes comuniones, no sería una religión adecuada para el hombre, ni tampoco la religión instituida por Cristo. Para alimentarnos como es debido con el Pan vivo de Dios, es preciso estar debidamente preparados para recibirlo de forma que nos sea provechoso. Nos preparamos con la doctrina, la devoción, el ascetismo y la estética. Las oraciones y cantos en latín, los gestos y posturas litúrgicos, el rezo con las Escrituras y con el Rosario, son elementos todos que contribuyen a desarrollar en nosotros el apetito y la aptitud para recibir el Pan de Dios, permitiendo que sabor y su alimento permanezcan en nuestro ser. Hay que ejercitar la lengua, los dientes, las mandíbulas y los huesos de la mente antes que los del cuerpo, o al menos es preciso hacerlo simultáneamente. Limitarse a comer un sacramento no es la menor garantía de su eficacia. Por mucho que se coma no se divinizará el alma en tanto que el intelecto y la voluntad no se centren en los misterios con cuyos mimbres se ha tejido la liturgia, participando en ellos y vinculándose a ellos.

La liturgia entretejida de dichos misterios no será una mera tentativa humana de materializar la virtud de la religión, una liturgia de aficionados; será necesariamente uno de los ritos litúrgicos tradicionales, oriental u occidental. Esos ritos se remontan a los apóstoles, y fueron madurando a lo largo de los siglos con fieles que ejercían esa virtud en unión con Cristo y unión mutua, guiados por el Espíritu Santo. Así como el hombre es un compuesto de cuerpo y alma, el culto también tiene su cuerpo y su alma; del mismo modo que el alma informa el cuerpo, también la Tradición da forma al cuerpo, por así decirlo, o manifestaciones externas de la liturgia. Si queremos una liturgia verdaderamente cristiana, es decir, que no sea el mero producto de una comisión de hombres patrocinados por una autoridad eclesiástica, sino resultado de un desarrollo orgánico de la tradición apostólica en el tiempo y el espacio, y por tanto verdaderamente universal o católico (de katho holos, universal, según la totalidad). Esa es la liturgia a la que se adecua el católico por el bautismo, que no sólo lo capacita para la comunión con toda la Iglesia –triunfante, purgante y militante, pasada presente y futura–, sino que además lo mueve a actuar y a padecer como miembro del Cuerpo.

No es de extrañar, pues, que quien está tan bien equipado e inclinado por el carácter del bautismo encuentre poco menos que imposible que lo satisfaga una liturgia que no es ni católica ni universal en el sentido arriba descrito. De hecho, ni siquiera es litúrgica en toda la extensión de la palabra. Es posible que no sepa describir el problema; hasta puede que ni sea consciente de que es un problema. Quizás esté aburrido, albergue dudas, sea perezoso, se haya alejado y tal vez termine por contarse entre los que no están afiliados a ninguna iglesia, de los que monseñor Barron ha hablado extensamente sin llegar a identificar la más profunda causa subyacente, a saber, la disolución (o al menos la prohibición e inaccesibilidad) de la forma normal y normativa de los cristianos de encontrarse con el trascendente misterio de Dios, el esplendor de Cristo, la suave pero insistente llamada del Espíritu Santo [3].

El no practicante es alguien que no se nutre espiritualmente, ¿y eso a qué se debe? Lo que rechaza no es la religión ni la adoración, ni un rincón sosegado al pie del Árbol de la Vida; rechaza el sucedáneo de religión de la mesa de la abundancia, el pesebre social, el pan y circo. ¡Ojalá descubriera lo que es la verdadera religión! ¡Ojalá pudiera adorar con temor y temblor, reposando al pie de la gloriosa Cruz, ajeno a comidas y cenas en las que todavía se sigue traicionando al Hijo del Hombre!

La farsa ha alcanzado niveles dignos de Orwell: un catedrático de teología ha publicado un libro titulado Bored Again Catholic: How the Mass Could Save Your Life, en el que da por sentado que la liturgia aburre inevitablemente a los jóvenes, y los anima a abrazar el aburrimiento. ¿Por qué razón vamos a fingir que la culpa no es de la liturgia bugniniana, que no está en ella el origen de esta epidemia de aburrimiento, que la situación a la que asistimos es la culpa de todo y de todos pero no tiene la menor relación con la malhadada reforma litúrgica, que se desbocó llegando a años luz más allá (o más abajo) de cuanto se abordó en la constitución Sacrosanctum Concilium del Concilio Vaticano II? ¿Acaso el alejamiento de millones de católicos en los años sesenta y setenta, y el exiguo éxito de la Iglesia para atraer o retener a los jóvenes, no tienen nada que ver con la radical transformación del culto divino, hasta el punto de que no parezca ni culto ni divino?

La prueba la tenemos en casa: es más, es abrumadora. Cuando hay autores que reconocen que la nueva liturgia aburre y la juventud casi ni se interesa por ella, se les ve el plumero. Y si, como contrapunto, abundan los jóvenes y las familias jóvenes allí donde se ha permitido que arraigue la Misa Tradicional, esos jóvenes constituyen un testimonio de la misma verdad desde el ángulo opuesto: la rica y majestuosa liturgia tradicional tiene mucho gancho, un espíritu de misterio, una belleza palpable y una plenitud de oración que no se encuentran en la anoréxica versión modernista. Una nutre y está bien engordada; la otra, está flaca y no alimenta.

No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios, incluida la tradición litúrgica que concibió en su sabiduría y expresó en su Providencia.

NOTAS:

[1] Ver mi artículo The Priority of Religion and Adoration over Communion, publicado el 9 de octubre de 2017 en New Liturgical Movement. [2] La conciencia de los católicos que asisten a la liturgia tradicional se encuentra cara a cara con esta amonestación apostólica al menos tres veces al año. Pero los artífices del Novus Ordo se ocuparon de que dichos versículos no aparecieran una sola vez en toda la liturgia. Véase mi artículo http://www.newliturgicalmovement.org/2016/04/the-omission-that-haunts-church-1.html#.WtuPUdSLRH2, publicado el 11 de abril de 2016 en New Liturgical Movement. [3] En su conferencia del ciclo Erasmus Evangelizing the Nones, monseñor Barron identifica con erudición varios factores culturales que contribuyen a la actual falta de interés en la religión, pero no menciona ni de pasada algo que salta a la vista: la liturgia simplificada y totalmente deficiente que nos vemos obligados a aparentar que es el centro de nuestra vida, y que no alcanzaría para sustentar una religión falsa, no digamos la verdadera. Sospecho que Erasmo de Rotterdam, de haber podido asistir a esa conferencia que lleva su nombre como mínimo habría fruncido el ceño con escepticismo, si es que no daba rienda suelta al sarcasmo.

(Traducido por Bruno de la Inmaculada. Artículo original)

El Dr. Peter Kwasniewski es teólogo tomista, especialista en liturgia y compositor de música coral, titulado por el Thomas Aquinas College de California y por la Catholic University of America de Washington, D.C. Ha impartrido clases en el International Theological Institute de Austria, los cursos de la Universidad Franciscana de Steubenville en Austria y el Wyoming Catholic College, en cuya fundación participó en 2006. Escribe habitualmente para New Liturgical Movement, OnePeterFive, Rorate Caeli y LifeSite News, y ha publicado seis libros, el último de ellos, Noble Beauty, Transcendent Holiness: Why the Modern Age Needs the Mass of Ages (Angelico, 2017).

Cuento con moraleja: "Entender los mensajes de la Divina Providencia"

Cuento con moraleja: "Entender los mensajes de la Divina Providencia"

Cuento con moraleja: "Entender los mensajes de la Divina Providencia"

Sucedió en octubre de 1928. El expreso del Pacífico había salido tres horas antes de la estación de Chicago, y en medio de un terrible temporal de lluvia y viento atravesaba la región próxima al Mississippi. Al llegar la noche, la visibilidad era nula y el potente haz de luz del faro de la locomotora se estrellaba contra la espesa niebla.

De pronto el fogonero vio que una extraña y enorme sombra se agitaba junto a la vía y entre la niebla iluminada. Era algo inexplicable, que jamás había visto, pero que él interpretó como señales desesperadas de alguien que intentaba detener el tren. El maquinista se burló de las visiones del fogonero, pero éste, en un arrebato, manipuló la palanca del freno y el tren se detuvo con una fuerte sacudida.

Maquinista y fogonero bajaron a la vía para efectuar un reconocimiento, e instantes después con una carcajada, el maquinista señaló una pequeña mariposa que se había introducido por una ranura tras el cristal del faro delantero. Las alas del insecto, al proyectarse, aumentadas, como en una pantalla cinematográfica, es decir, sobre el fondo blanquecino de la niebla, fue lo que dieron al fogonero la errónea visión de una sombra que agitaba los brazos para detener el tren. El pobre fogonero bajó la cabeza avergonzado. Sabía que aquel acto impulsivo iba a costarle una dura sanción y tal vez la pérdida del empleo.

Cuando el convoy iba a reanudar la marcha un ruido sordo y extraño sobresaltó a todos. El viejo puente sobre el Mississippi, que el tren tenía que cruzar dentro de breves momentos, acababa de hundirse por la fuerza incontenible de la corriente del río desbordado.

Cuando los pasajeros preguntaron al inspector qué era lo que había sucedido, escucharon asombrados esta respuesta:

—Si les digo la verdad, tal vez no me creerán. Una insignificante mariposa acaba de salvarnos la vida a todos.

—Y, luego, pensándolo mejor, añadió:

—¿O ha sido un hombre que supo captar un mensaje de la Divina Providencia?

+++ +++ +++

Dios tiene muchos modos de hablar al hombre; sólo hace falta que éste tenga un corazón lo suficientemente limpio para poder captar las "insinuaciones" que Dios le hace. En mi vida yo también me he salvado en varias ocasiones por insinuaciones de este tipo. Con la gracia de Dios, fui capaz de captarlas y poner remedio antes de que ocurriera una gran tragedia. Si escucháramos más a Dios ¡qué diferente podría ser nuestra vida!

Nacido en 1956. Ordenado sacerdote en 1984. Misionero durante bastantes años en las américas. Y ahora de vuelta en mi madre patria donde resido hasta que Dios y mi obispo quieran. Pueden escribirme a lucasprados@adelantelafe.com

www.messeendirect.net

http://www.messeendirect.net/

Diferencia entre criado y esclavo

Tres tipos de esclavitud. La Esclavitud de Amor es la más perfecta consagración a Dios

samedi 21 avril 2018

La 'rehabilitación' de Castillo y la extraña 'continuidad' | InfoVaticana

La 'rehabilitación' de Castillo y la extraña 'continuidad' | InfoVaticana

La 'rehabilitación' de Castillo y la extraña 'continuidad'

Siendo hombre 'de la casa', sería comprensible que Religión Digital hubiera exagerado un tanto al hablar de la 'rehabilitación' del teólogo y colaborador del medio, José María Castillo, en el texto que firma José Manuel Vidal desde el Vaticano, pero la crónica ofrece detalles que, estamos seguros, son veraces.

Cuenta Vidal, abriendo la información: "Rehabilitación en toda regla del teólogo José María Castillo y de su obra. "Leo con mucho gusto sus libros, que hacen mucho bien a la gente". Con esta frase, Francisco 'bendijo' al teólogo español en el Vaticano, donde hace dos décadas le retiraron la 'venia docendi'. Por su parte, a Religión Digital la invitaba a "seguir apostando por la renovación de una Iglesia en salida".

Unos tanto y otros tan poco; a Religión Digital la animan a "seguir apostando por la renovación de una Iglesia en salida" y a InfoVaticana a salir, sin más, al menos de Internet con la demanda interpuesta usando los servicios de uno de los mayores despachos de abogados del mundo, Baker & McKenzie.

Pero en lo que pensaba al leer en el cálido recibimiento papal dispensado a Castillo y a su 'rehabilitación' por la vía de los hechos era en Viganò y en su fallida manipulación de las palabras de Benedicto XVI, ¿recuerdan?

Fue una chapuza considerable, ya saben, en la que se cercenó una educada carta de rechazo del Papa Emérito a prologar unos libritos sobre la teología de Francisco para presentarla como un 'espaldarazo' en toda regla de Ratzinger a su sucesor.

Bueno, al menos de todo aquello quedo la expresión 'continuidad interior'.

Muy interior debe de ser, muy alejada de lo evidente y aparante, como se comprobaba por los autores elegidos en esa ocasión. O en la confesión de que lee "con gusto" los libros de Castillo y cree que hacen "mucho bien a la gente".

Porque fue precisamente Ratzinger, en su calidad de prefecto para la Doctrina de la Fe, el responsable de que Castillo perdiera el permiso para dar clase en la Facultad de Teología de Granada, además de profesor invitado en la Universidad Pontificia Gregoriana de Roma, en la Universidad Pontificia Comillas en Madrid y en la Universidad Centroamericana "José Simeón Cañas" de El Salvador.

En 1988, junto a otro teólogo jesuita, Juan Antonio Estrada, fue expulsado de la Universidad de Granada por órdenes del entonces Cardenal Ratzinger por sus opiniones sobre la jerarquía eclesiástica, el misterio de la Santísima Trinidad y la naturaleza de la Iglesia. En 2007 Castillo dejó la Compañía de Jesús.

Y, claro, entre retirar la 'venia docendi' y considerar que sus libros "hacen mucho bien a la gente" uno advierte una continuidad muy 'sui generis', por no decir nula.

Entretien exclusif avec Viviane Lambert : une victoire pour Vincent

Entretien exclusif avec Viviane Lambert : une victoire pour Vincent

Entretien exclusif avec Viviane Lambert  : dans la joie et la détermination, Viviane Lambert savoure la victoire obtenue pour Vincent


 
Ce n'est pas un sursis qu'a obtenu Vincent Lambert avec la décision du tribunal administratif de Châlons-en-Champagne, vendredi : c'est une victoire à part entière et un désaveu des morticoles. En ordonnant qu'il soit examiné par des experts – et pas seulement des neurologues, mais aussi en médecine physique et de réadaptation – le juge des référés a reconnu que les éléments invoqués par le Dr Sanchez pour mettre fin à son hydratation et à son alimentation pour qu'il meure, sont pour le moins insuffisants. Pour Viviane Lambert, la mère de Vincent qui se confie dans cet entretien exclusif après cette victoire, c'est à la fois un soulagement – puisque sans ce recours, l'arrêt des soins aurait déjà eu lieu – et une justification de tous les efforts inlassables qu'elle a déployés, avec son mari, certains membres de leur famille, les avocats, le comité « Je soutiens Vincent » et ses près de 100.000 signatures pour faire reconnaître que son fils est handicapé et qu'il n'est pas en fin de vie.  

Un entretien exclusif avec RITV après l'annonce de la victoire

  Une nouvelle fois, elle a bien voulu répondre aux questions de reinformation.tv, quelques heures à peine après avoir reçu la bonne nouvelle, quelques minutes après être sortie de la chambre d'hôpital de Vincent : enfin, on tient compte de ce que disent les partisans du respect de la vie de Vincent, enfin, un juge a reconnu qu'on ne peut pas le considérer comme un « légume », comme déjà mort en quelque sorte, mais qu'il faut faire droit aux demandes de ceux qui l'accompagnent tous les jours et constatent avec lui une vraie interaction.
 
Enfin, des spécialistes ont pris fait et cause pour Vincent Lambert : c'est l'appel des 70 médecins pour qui « Il est manifeste que Vincent Lambert n'est pas en fin de vie ». Enfin, l'Eglise s'est engagée avec vigueur : le cardinal Barbarin l'a fait de manière très personnelle, en tweetant : « Que sa vie soit respectée ! » Et puis le pape François lui-même a déclaré mercredi : « Je voudrais redire et fortement confirmer que l'unique maître de la vie, depuis le commencement jusqu'à la fin naturelle, c'est Dieu ! », et encore : « C'est notre devoir de tout faire pour garder la vie. »  

Viviane Lambert : c'est son courage qui sauve Vincent

  Cette décision enfin favorable du tribunal de Châlons-en-Champagne, Viviane Lambert nous l'explique, a certainement été motivée par le visionnage de plusieurs enregistrements vidéo de Vincent Lambert par le juge. Les médecins du CHU de Reims, et spécialement le Dr Vincent Sanchez qui a pris la quatrième décision de mort le concernant, ont systématiquement refusé de regarder ces images. Une de ces vidéos, publiée par les amis de Vincent Lambert, a notamment ému et interpellé la spécialiste et pionnière des soins palliatifs, Marie de Hennezel, à qui tweetait à son propos et ajoutait le 19 avril : « J'ai lu cet appel de 70 médecins et avoue être très troublée ! Même horrifiée ! Qu'attend-on pour le transférer dans un service adapté aux états végétatifs chroniques et pauci-relationnels ? »
 
Le tribunal administratif n'est pas allé jusque-là, comme cela lui était demandé, mais une importante étape est franchie. Elle a une portée qui dépasse largement le cas de Vincent Lambert. La joie de Viviane Lambert est la joie de tous les proches de personnes vulnérables : écoutez-la.  

Jeanne Smits

No encubran la historia: Pablo VI fue el protagónico creador de la Nueva Misa de Pablo VI

No encubran la historia: Pablo VI fue el protagónico creador de la Nueva Misa de Pablo VI

No encubran la historia: Pablo VI fue el protagónico creador de la Nueva Misa de Pablo VI

Sandro Magister, el gran vaticanista de nuestra época, tiene hoy un artículo con importantes pasajes de la biografía de Pablo VI en la cual se afirma que fue casi una víctima de la revolución litúrgica, un transeúnte que casi no tuvo control sobre lo que Bugnini hizo en el Concilio para la aplicación de la reforma litúrgica.

Perdón, no nos lo creemos.

Decir que Pablo VI fue apenas responsable por la Nueva Misa de Pablo VI es como decir que Luis XIV no tuvo responsabilidad alguna por Versalles porque no era masón y porque realmente no lo construyo él mismo con sus propias manos.

¡Deben de estar bromeando! Pablo VI fue la fuerza conductora de la reforma litúrgica. Fue el principal hombre responsable por ella. Por su puesto que se sintió inseguro por ella. Fue el verdugo responsable de llevar a la liturgia tradicional romana a la horca, e incluso los verdugos se sienten inseguros al hacer su trabajo.

Todo este encubrimiento de la historia está tomando lugar únicamente por la absurda canonización de Pablo VI, la cual ha atropellado el sentir de los fieles, quienes nunca le tuvieron ninguna devoción a este Papa malísimo y a su desastroso pontificado.  Con el fin de implementar su revolución litúrgica, lideró la persecución del arzobispo Marcel Lefebvre, que solo deseaba preservar lo mínimo de la Tradición.

Es Lefebvre el que debería ser canonizado, no su perseguidor.

(Traducida por Alberto Ricardo Escobedo/Adelante la Fe. Artículo original)

Edición en español del prestigioso blog tradicionalista internacional RORATE CÆLI especializado en noticias y opinión católica. Por política editorial no se permiten comentarios en los artículos